Regalos del desierto

La palabra “regalos” define fielmente lo que recibo del desierto. Regalos intangibles, en forma de sonidos o susurros o silencio, de calor o frío o presencia, de sol o brisa o casi-huracán. Sabor a pan, o mejor dicho, a pan del desierto. Ausencia de conexiones

Noviembre del 2013, se hace realidad mi primer viaje al desierto. Conozco a Oscar desde hace un montón de años, y confío en él. Hemos compartido cursos, experiencias profesionales, cenas de colegas, confidencias también. Me había hablado de las anteriores caravanas y me siento tentada cada vez. Y ahora, noviembre del 2013, ahora es el momento. ¡¡Guauuu, me siento contenta!!P1040267

Me percato de que escribo en presente y del 2013 hace tiempo. Debe ser que recordar la situación, mi decisión de buscar el espacio para hacer posible “mi” caravana al desierto, todavía me parece excitante y fantástico. Veo claro cómo prioricé en ese momento la caravana por delante del trabajo, las obligaciones o el cansancio, y decidí hacer el primer pago, ese que es como decirse a sí mismo “ahora ya no hay marcha atrás”.

De ahí a estar ahora en el papel de guía ha sido un proceso fácil, fluido, cómodo. Y también un regalo.

Mi primera experiencia en el desierto fue rica, sana, abundante. Ahora mi energía ya no está puesta tanto en el recuerdo, sinó en la generación de una nueva experiencia en el desierto. Y no puedo dejar de sentir de nuevo, como en los días en los que decidía participar en la caravana de noviembre del 2013, que esto es fascinante y fantástico.

 

 

 

 

 

 

 

 

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